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Bajo el cobijo de la estatal Discos Macarras nos llega la carta de presentación de los catalanes TREITUM. Un trío barcelonés que saltan al ring con 1936, una fecha histórica que obviamente hace referencia a la guerra civil española y cuya expresiva portada, nos acerca la imagen de un cementerio republicano situado en la ciudad de Huesca.
En 1936 nos ofrecen seis temas que sorprenden por una sencillez compositiva la mar de directa y efectiva, a la que le bastan un par de escuchas para que se te vaya incrustando con una naturalidad espeluznante. En esa fórmula tan trillada (guitarra, bajo, batería) TREITUM consiguen transmitir muchísimo a base de una batidora de influencias que a la par de añejas (ancladas en el Doom de finales de los 70, principios de los 80) y oscuras, consiguen ondear el término actual y a la vez personal gracias a un planteamiento que respira Doom, escupe Sludge y nos salpica con algún que otro ramalazo Rock. “Delta Frame”, “1936” o la adictiva “1000km” son de las primeras en caer en una dinámica que lejos de nadar en la abundancia técnica, andan perfectamente conducidas con una ejecución muy rica y cargada en matices. Musicalmente, la pegada vocal y el recorrido rítmico despachan un metrónomo lento y pausado, con registros limpios (con alguna que otra guturalidad) aunque simplemente a modo de puente para llegar a mostrarnos cada uno de los pilares que sujetan sus composiciones. En ese punto entrarían las partes más aceleradas, (estupendo final rítmico en “1000km” con un buen mosaico técnico cargado de efectos), coloreándolo con otras sonoridades (véase wah wah), pasando por el fantástico desenlace que arrastra “Es así”, así como la forma en que subrayan unos estribillos que sin permiso alguno acaban instalándose en el subconsciente del oyente. “Traición/Tentación” o la final “Detrás del Pulso” quizá sean de las más sueltas en ejecución, saliéndose un poco de la base lineal de las primeras composiciones dando rienda suelta al desempolvo instrumental y en el caso de la que cierra, con una mayor experimentación en por ejemplo en abordar las líricas. Así pues, la gente de TREITUM han dado un buen primer paso con una propuesta íntegramente en castellano, gracias a un direccionamiento musical, que a priori ofrece mucho más de lo esperado. Encima juegan con una producción bastante lograda de la mano de los Sweet Home Studios, que a mi entender, les aporta dentro de su esquema compositivo una autenticidad interpretativa en su densidad e ambientación global, que además de engrandecer sus pilares se mantiene presente hasta sus últimas notas. Una grata e inesperada sorpresa es la que firman TREITUM con 1936, un álbum que hay que escuchar de cabo a rabo y que no deberían perderse los seguidores del Doom clásico con sus respectivos apóstrofos oscuros y siniestros. |
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