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Nos hallamos ante el nuevo álbum de BLOOD OF THE BLACK OWL y bueno, pese a ser una persona muy abierta de mente en lo que se refiere al aspecto musical, pues la verdad, no tengo muy claro de que va esta gente. Se denominan algo así como Heavy Folk Drone, o bueno, no sé, yo la verdad es que no lo veo.
Veamos el por qué de mi reacción. Empezamos escuchando el primer corte, “Caller of Spirits” y bueno, además de escuchar una voz no sé, ni gutural, ni black, ni doom, no sé, un hombre medio berreando, suenan unas melodías étnicas o algo así, y después de más de trece minutos y medio, pues nos encontramos más de lo mismo, uff, no sé, acojonante, deprimente, pero en el mal sentido de la palabra, bueno, directamente un tostón de la hostia. Seguimos con “Wind Eye”, más de lo mismo, pero por lo menos esta es más corta. “Rise and Shine”, repleta de sonidos extraños y algo amariconados y nada más y nada menos que catorce minutos. “Sundrojan”, rollo funeral doom, bueno, por lo menos algo y no es que sea para tirar cohetes. “Two Ravens at the Tree Line”, más bazofia de lo mismo, aunque esta vez se decantan por fragmentos indús, no veas. “Soil Magicians”, insoportable vamos, naturaleza en plan cutre. Y por último, menos mal,“Disgust and the Horrible”, empieza del rollo tétrico con unos teclados y algunos ritmos muy lentos con una distorsión por lo menos algo austera, pero vuelven a introducir su historia rara y el tema vuelve a caer como el resto. En resumidas cuentas, estos BLOOD OF THE BLACK OWL no son para nada de mi estilo y con su nuevo álbum “Ligth the Fires”, pueden tener más que claro que no me pillan más. Se puede sonar Heavy, Black, Doom, Death, Brutal Death, Gothic, Grind, Power, no sé, lo que quieras, pero es que estos no suenan a nada. Mil perdones por mi crítica destructiva, pero es que esto es inaguantable. |
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